El encargo
Me incorporé como asistente a la dirección de proyecto, AMOA dentro de la organización de Saint-Gobain, en el equipo encargado de la transformación digital de la planta y reportando al coordinador de proyectos 4.0. La misión consistía en desarrollar una herramienta de gestión para uno de los talleres de fabricación y transformación de vidrio plano, con un alcance que incluía recogida de necesidades, formalización funcional, análisis y modelado, desarrollo de una herramienta de restitución, formación, acompañamiento de los usuarios, recopilación de feedback e iteraciones sucesivas. La formulación inicial podía hacer pensar en un proyecto principalmente informático, pero en la práctica el trabajo comenzó bastante antes del código: no recibí un cahier des charges que describiera de antemano cada actor, cada operación, cada excepción y cada regla de negocio, y una parte central de mi responsabilidad consistió precisamente en construir esa definición a partir del funcionamiento real del taller.
Para hacerlo tuve que observar el proceso directamente en planta, revisar la documentación existente, hablar con operarios, responsables de producción y personal de informática, identificar los puntos donde se generaba información y comprender qué decisiones dependían de ella. Mi trabajo estaba situado entre dos lenguajes: por un lado el de producción, reaprovisionamientos, camiones, pesajes, materias primas, calcín, controles, silos, movimientos, validaciones, producción, expediciones e incidencias; por otro el del sistema, entidades, estados, reglas funcionales, perfiles de usuario, permisos, validaciones, eventos, interfaces, persistencia de datos y trazabilidad. La dificultad no estaba en traducir palabras de un dominio a otro, sino en conseguir que ambos describieran exactamente el mismo proceso: cada necesidad expresada desde el taller tenía que convertirse en una función verificable, cada pantalla responder a una etapa concreta, cada dato tener un origen, un responsable y un uso, y cada transición corresponder a algo que realmente ocurriera en la operación. Ese trabajo de formalización fue la base del proyecto.


